domingo, 10 de febrero de 2013

Pesadilla de media noche.

Soñé que volvía al colegio mayor a impartir un curso de pintura. pero no era el colegio y no eran mis chavales. Les tenia que explicar cual era la verdadera esencia de lo que yo pensaba que era el arte. En la vida real doy respuestas vagas con citas de otros "El arte es la representación de la realidad vista por el tamiz de la subjetividad del artista", "El arte es un placer solitario" "El arte... Es morirte de frío" ...Chorradas.

Me sentaba delante de estos tipos extraños y les pedía un autorretrato. Un autorretrato real. Lo más real posible, lo mas incisivo posible. Detallista. Un autorretrato obsceno, hiperrealista, vulgar, pornográfico, parcial o integral... Pero no de su cuerpo: De su alma. Podían utilizar para esto cualquier cosa, la luz, la música, un pájaro, el mar, su propio rostro incluso.. Pero debía de ser honesto como una cuchilla.

Les explicaba que en el proceso hay que aprender a creer en Dios, a rezar y a hacer penitencia hasta alcanzar la beatitud, hasta sentir el silencio acariciarte la sombra. Pero lo mas importante era la confesión, sin perdón, sin piedad, sin justificaciones, sin adornos...

Les explicaba "Un día haréis una obra perfecta pero hasta entonces todo lo demás será mierda. "

y les advertía "Nunca llorareis tanto como delante de esa obra perfecta porque nunca antes habreis podido ver hasta que punto sois miserables".

Esa era la respuesta. Ese era el don. Ese era el precio.

Voy a ver si me vuelvo a dormir.
 — en Los contornos de la vigillia.