sábado, 21 de junio de 2008

El verano o la nostalgia.

El verano a llegado. Lo se por que hace calor y lo veo desde el interior de las vidrieras de un giangrossi.

Nada es lo que era y una no es lo que esperaba.
Le regalo bombones a niñas en minifalda
y me recuerdo un poco
de niña en minifalda.

Hace menos de lo que dice el calendario
hubo un verano en el que yo tenia 14 años
y estaba enamorada de un chico guapo
que me enseñó el sabor del hachis y de las fresas
y me escribia canciones que olvidé
y le gustaba a todas las chicas del barrio.

Otro verano- no se si antes o después- tuve unos doce.
El agua del mar me escocía en las rodillas
por que a la hora de la siesta
me sentaba en la terraza a leer tebeos
y me arrancaba las costras de las heridas
que me hacía cogiendo erizos en espigon del gatos.


Tenía 15 y me corté el pelo
y lo teñí de azul,
y me hice pendientes con agujas y escuchaba a the cure
tumbada sobre el cesped del jardin del barrio.
La libertad era irse al centro
y fingir que sabía de sexo y de canciones.

A los trece tenia un gato que se llamaba Maiacovski
por que en el fondo siempre fui una romántica.
Mi abuela me regaló un conjunto de bragas y sostén
y por primera vez falté a clases de pintura,
besé a un chico
sentí vergüenza.

Y ahora ha llegado el verano
y ya no soy una niña aunque lleve minifalda.

Los dias pasan detras de la vidriera.
Una no es lo que esperaba ni sabe lo que espera.

Son las 9: 45.

CIerro y me voya buscar cobijo a las mesas lunares del "café moderno".

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